Una gestión con más días de recesión que de crecimiento

Economía 24 de mayo de 2019 Por
El primer Gobierno de Macri registró 7 trimestres de caída de la actividad económica (podrían ser 8) contra 6 de crecimiento. Aún puede empatar.
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El dato de la caída de la actividad económica de marzo de 2019 representará una realidad dura para el Gobierno de Mauricio Macri: no sólo no pudo lograrse la esperanza de comenzar a desandar la recesión actual que ya inevitablemente durará más de un año, sino que implicará que en lo que transcurrió la actual gestión se vivieron más días de recesión que de crecimiento de la economía. Sumando los dos períodos recesivos que le tocó vivir al Gobierno actual, la cantidad de trimestres en los cuales el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) resultó negativo, serán más que los positivos.

Concretamente, y hasta marzo pasado, 7 contra 6. La situación podría profundizarse si, como se prevé, también el primer trimestre del año próximo fuera negativo y, para que los resultados finales de Macri resulten positivos, sólo le quedará comenzar a crecer desde el tercer trimestre de 2019. Lo que además no le garantizará que el país tenga un nivel de aumento en el EMAE que supere a la herencia recibida de Cristina de Kirchner.

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Hoy, tomando el cierre del tercer trimestre de 2018, los resultados son negativos.
Ya es seguro, es que la primera gestión de Mauricio Macri terminará con dos recesiones. El primer ciclo comenzó en enero de 2016 y culminó en octubre de ese año. En ese lapso, el EMAE acumuló una baja del 3,1%. A favor del actual Gobierno se puede decir que esa primera recesión fue provocada por la gestión de los últimos meses del último Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, donde el EMAE ya acumulaba dos trimestres de caída. Luego, con Cambiemos en el poder, las decisiones de salir del default con una devaluación y los primeros ajustes tarifarios llevaron a una baja en la actividad que duró hasta octubre de 2016. Vendría luego un período de crecimiento para Macri, que completó el último trimestre de 2016, todo 2017 y el primer trimestre de 2018. El período positivo incluyó las elecciones legislativas de octubre de 2016, donde el Gobierno logró resultados positivos, amparado por el ciclo positivo. Fueron seis trimestres consecutivos de crecimiento, que culminaron cuando en el segundo trimestre de 2018 empezaron a sentirse las consecuencias de la crisis cambiaria y financiera desatada desde abril de ese año.

Oficialmente el país cayó en recesión en el tercer trimestre de 2018, donde el EMAE cayó el 5,8%, con lo que comenzó el segundo período negativo del actual Gobierno. En total, a datos del primer trimestre de 2019, la caída del EMAE llega al 3,5%; superando lo registrado en el período negativo de 2016. La recesión que comenzó en el segundo trimestre de 2018 tuvo dos etapas. Una primera donde la contracción más fuerte fue consecuencia de la sequía y de los sectores vinculados al agro, junto con una contracción en la actividad interna. Desde agosto de 2019 (mes donde se profundizó la devaluación), la caída se profundizó a casi todos los sectores. Curiosamente, sólo el agropecuario comenzó a mostrar resultados positivos. El único que en todo el proceso recesivo mantuvo sus números en azul fue el sistema financiero, que logró balances con ganancias. Desde el segundo trimestre del año podría comenzar una tercera etapa en el proceso recesivo. Sería la de un estancamiento, sin mayores caídas que las registradas hasta marzo y sin caídas significativas en la comparación trimestral, pero sin posibilidades de recuperación sólidas.

El Gobierno confiaba en que desde febrero, la actividad económica se recuperara. Incluso hubo declaraciones públicas de funcionarios de alto rango que así lo confirmaban. Sucedió luego que los malos datos de marzo provocaron una caída del indicador lo suficientemente alto como para corroer la recuperación de enero y febrero. En realidad, la característica de la recuperación del primer trimestre se concentraba casi exclusivamente en la buena perfomance que mostraba el sector agropecuario. La suba se debía a que comparación interanual se hace contra un período donde comenzaban a verse los efectos de la sequía en el campo. Por cuestiones estadísticas, sólo manteniendo el actual nivel de producción primaria, el indicador crecería a tasas que podrían llegar a los dos dígitos.

Oficialmente se espera ahora que la recuperación comience en el tercer trimestre de 2019, cuando rubros como la minería y actividad petrolera, junto con la financiera y eventualmente la construcción, comiencen a mostrar números en azul. Y que acompañe levemente la tendencia la situación del comercio. No se podrá esperar mucho de la industria, bombardeada con tasas de interés que superan el 70%, porcentaje que podría reducirse levemente pero que durante todo 2019 será de niveles altos.

AO

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