En el mercado creen que Guzmán se juega su permanencia en las próximas licitaciones de bonos en dólares

Economía 26 de octubre de 2020 Por AO
El Tesoro redujo el pedido de financiamiento al Banco Central y necesita en las próximas tres semanas mostrar que puede estabilizar el dólar.
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La disparada del dólar paralelo metió al equipo económico en una nueva encerrona: opacó la reestructuración de la deuda, deprimió el precio de los bonos y puso de relieve que el mercado no comparte la visión de Guzmán en el Presupuesto, por el contrario, ven una devaluación en el corto plazo. Y el ministro tiene tres semanas para mostrar que la economía la maneja el Estado como dicen el Gobierno y cambiar las expectativas. 

El Gobierno había prometido a fondos de inversión una licitación de bonos en dólares en agosto que no llegó. Sin instrumentos para dolarizarse, los fondos que quedaron encerrados con el cierre de la cuenta de capitales empezaron a presionar sobre el contado con liquidación para salir como sea, al precio que haga falta. A eso se sumó la falta de coordinación con el Banco Central que redujo la oferta en ese mercado y el ajuste del cepo de septiembre para que la percepción de que una devaluación está a la vuelta de la esquina.

No bastó que revirtieran la normativa que había achicado la oferta en el contado con liquidación, tampoco que dos veces en el transcurso de octubre el Banco Central hiciera pública la reducción de demanda de financiamiento del Tesoro, es decir, una muestra concreta de que el Gobierno va a emitir menos de lo que tenía previsto. Se impuso la percepción de que el Banco Central está rascando el fondo de la olla en materia de reservas y corriéndola de atrás en el mercado paralelo a fuerza de manotazos de ahogado.

No importa tampoco que haya superávit comercial y de cuenta corriente y que no haya atraso cambiario: mientras las reservas sigan cayendo a diario achicando el activo del Banco Central y el pasivo siga creciendo a fuerza de Leliqs y emisión para el Tesoro, las expectativas del mercado van a seguir al contado con liquidación. De forma conservadora, el Rofex muestra que espera que el tipo de cambio oficial suba el doble que la inflación en los próximos dos meses, al menos un 11%; en el ambiente financiero estiman que irá del 15% al 20% la suba del dólar antes de fin de año.

Por eso, la licitación del martes próximo y la de dólares "hard" en noviembre constituyen una prueba de fuego para Economía. Si de ambos eventos, Guzmán no sale airoso y el Banco Central sigue perdiendo reservas, los grados de libertad serán menores y Alberto Fernández deberá acudir al FMI y pedirle una línea rápida por la pandemia, o bien a un cambio en el equipo económico o bien ejecutar el swap con China y vender oro para cumplir con el compromiso de no devaluar. Son tres semanas críticas para mostrar resultados y el presidente, pudo saber LPO, así se los hizo saber a Pesce y a Guzmán.

Si Guzmán consigue pesos suficientes para no recurrir al Banco Central, podría incluso "secar la plaza" y retirar -probablemente con un bono dollar-linked- los pesos en manos de los que apuestan a que perderá la batalla y terminará devaluando. En el mercado no descartan que haya también instrumentos en pesos para los que prefieran apostar a la tasa.

Para Matías Rajnerman, economista en jefe de Ecolatina: "Los bonos dollar-linked van a tener un buen resultado, en línea con lo que fue la anterior licitación. Que sean a dos años en lugar de uno también va a ayudar. Además, que salgan cuando el dólar paralelo está tan caro -más allá de que pueda o no seguir subiendo-, los vuelve una alternativa más interesante".

Con la licitación del 9 y 10 de noviembre ya no dollar-linked sino en divisa contante y sonante por 750 millones de dólares, la pulseada es otra. Por un lado, con una colocación exitosa Guzmán conseguiría descomprimir el contado con liquidación como estos instrumentos que estaban diseñados a evitar que se disparara la brecha cambiaria, pero que se demoraron en el Congreso; sino que también podría mostrar que los bonos en dólares están deprimidos por demás y realinear las expectativas.

O bien todo lo contrario, haber criticado a Macri por pagar tasas de interés del 4,5% anual en dólares por Letes de corto plazo, para terminar endeudándose al 14% sería un golpe muy grande: "La clave de la licitación de noviembre va a estar en cuántos dólares se consiguen, qué tasa se termine pagando. Una tasa de 15% para el Tesoro nacional no va a ser nada buena", evaluó Rajnerman.

Incluso si lograra una buena colocación y mostrase que los bonos están golpeados por demás, Guzmán no estaría exento de críticas. Esta vez, serían por malvender bonos de organismos del Estado para hacer caer el contado con liquidación en el mercado paralelo, tal y como se sospecha que hicieron la Anses y el Banco Central este viernes en el mercado.

En caso de lograr descomprimir el contado con liquidación, el precio incluso podría caer porque a fin de mes vencen obligaciones y las empresas que tengan algún dólar pueden ver en la baja un incentivo a vender antes de que baje más la cotización. En este sentido, los que ven que el precio ya está absurdamente alto, recuerdan que en 2002 el dólar saltó a $4,30 de la mano de la reacción de pánico de los mercados financieros y a los meses había caído a $2,60 en línea con la economía real.

La eventual llegada de turistas de países limítrofes también podría ponerle un tope a la suba del dólar blue, también llamado "dólar conserje" ya que difícilmente los turistas vendan sus dólares a los $77,50 de la pizarra del Banco Nación pudiendo hacerse de $190 en la recepción del hotel.

AO

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