Las dudas que genera la vacuna Sputnik V contra el coronavirus aprobada por Putin en Rusia

Internacionales 12 de agosto de 2020 Por AO
Bajo el nombre de Sputnik V, en referencia al satélite con el que la Unión Soviética se puso adelante en la carrera espacial en la década de 1950, el mandatario ruso aseguró que la nueva vacuna había pasado todas las verificaciones necesarias y que incluso había sido probada por una de sus hijas.
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El líder ruso, Vladimir Putin logró este martes ser el centro de atención mundial cuando anunció que Rusia sería el primer país en autorizar una vacuna en contra del covid-19. 

Con el nombre de Sputnik V, por satélite con el que la Unión Soviética se puso al frente en la carrera espacial en la década de 1950, Putin sostuvo que la nueva vacuna pasó todas las verificaciones necesarias y que incluso había sido probada por una de sus hijas. 

"Creo, en ese sentido, que ella participó en el experimento. Después de la primera inyección su temperatura subió a 38 grados, el día siguiente tenía 37,5 y eso fue todo. Luego de una segunda inyección su temperatura subió ligeramente, y luego regresó a la normalidad", dijo Putin.

La vacuna, desarrollada por el Centro Nacional de Investigaciones Epidemiológicas y Microbiología Gamalei, fue promocionada por Moscú como una prueba del desarrollo científico de Rusia. 

El ministro de Salud ruso, Mikhail Murashko, sostuvo por su lado que la vacuna había "demostrado ser altamente efectiva y segura", calificándola como un gran paso adelante hacia una "victoria de la humanidad" sobre el covid-19. 

Putin afirmó así mismo que la producción masiva empezaría a la brevedad y que empezaría a estar disponible para médicos y maestros en primer lugar hacia finales de agosto o inicios de septiembre, mientras que el resto de los ciudadanos podrían acceder a ella en enero de 2021. 

El anuncio generó grandes expectativas en muchas partes del mundo, al punto de que el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, dijo estar dispuesto a probarla personalmente. 

Al mismo tiempo, se la recibió con grandes dudas y escepticismo de la comunidad científica, incluyendo a la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Cuáles son los motivos? 

Evitando etapas:
En torno al mundo se desarrollan y prueban más de 150 vacunas en contra del covid-19. Según datos de la OMS, hay 28 que están siendo sometidas a ensayos clínicos, entre las cuales hay seis que se encuentran en lo que se conoce como fase 3, la última de las etapas del proceso. Ninguna de estas es la Sputnik V. 

De acuerdo a un comunicado del ministerio de Salud de Rusia, esta vacuna "pasó todas las pruebas de seguridad y eficacia necesarias en distintos tipos de animales (roedores y primates)" antes de ser probada en dos grupos formados por 38 voluntarios cada uno. 

Pero, según los estándares internacionales, una vacuna para demostrar su eficacia y que no es peligrosa debe ser probada en miles de personas, la fase 3. Y la rusa no ha pasado por ese escrutinio. 

Eso llevó a la OMS a recibir con precaución la noticia e insistió en que, como todas, pase por los trámites de precalificación y revisión que marca el organismo. 

"Acelerar los progresos no debe significar poner en compromiso la seguridad", dijo el portavoz de la OMS Tarik Jasarevic. 

La OMS ya le había pedido la semana pasada a Rusia que se apegara a las normas internacionales para la producción de la vacuna contra el covid-19. 

"En ocasiones, hay investigadores que dicen haber encontrado algo, lo que -por supuesto- es una buena noticia como tal. Pero entre descubrir una clave para quizá conseguir una vacuna que funcione y haber pasado por todas las etapas hay una gran diferencia", dijo la semana pasada a la prensa Christian Lindmeier, un portavoz de la OMS. 

Esta semana, la Asociación de Organizaciones de Ensayos Clínicos, que reúne a las principales farmacéuticas presentes en ese Rusia, pidió a las autoridades sanitarias de ese país que postergaran la aprobación de la vacuna hasta que las pruebas finales fueran concluidas con éxito. 

En una carta dirigida al ministerio de Salud, decían que aprobar la vacuna antes de que esos ensayos finalicen es muy peligroso 

"Es durante esta fase cuando se recolecta la evidencia más importante sobre la eficacia de una vacuna, así como información sobre los efectos adversos que podrían surgir en cierto grupo de pacientes: gente con sistemas inmunes débiles, gente con enfermedades preexistentes y así por el estilo", señalaban. En general, se estima que solamente 10% de las pruebas clínicas resultan exitosas.

 

AO

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