Para Cavallo, esta crisis se parece a las de 1988, pero sin horizonte de hiperinflación

Política 27 de julio de 2020 Por AO
El ex ministro de economía aseguró que uno de los ingredientes históricos de las hiperinflaciones es la falta de poder político para maniobrar el frente monetario; lo que no cree que le suceda a Alberto Fernández.
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El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, se distanció de los agoreros de la hiperinflación y señaló que si bien la economía argentina maneja elevados niveles de emisión, no cumple con el otro requisito histórico para desembocar en una crisis del peso: el vacío político para reconducir la economía.


En este sentido, aclaró que la actual crisis no se parece a la de 2001 porque no tiene como precedente un contexto de macroeconomía ordenada con crecimiento de la productividad, sino una década de estanflación. Por eso, consideró que si se buscan parecidos, la semejanza la encuentra con la crisis de 1988, porque se viene de años de una economía mal organizada, con cuellos de botella claves como el energético y un Estado agrandado e ineficiente.

Pero con una gran diferencia. "Esto puede llevar a algunos a pensar que estamos a las puertas de una hiperinflación como la que se dio en el ‘89 y ‘90. Yo no hago esa predicción. Los que la hacen tienen argumentos, pero creo por mi experiencia y por la experiencia histórica de muchos casos que he analizado, que las hiperinflaciones se dan cuando hay grandes desequilibrios y excesiva emisión monetaria, pero también hay pérdida total del poder político, que no tiene recursos para controlar la situación", dijo en una conferencia organizada por el Centro de Estudios Económicos Argentina XXI.

"Incluso yo sostengo que en el ‘89 podría no haberse desatado una hiperinflación como la que se desató de no ser porque Angeloz le pidió a Alfonsín que removiera al equipo económico que lideraba Sourruille; y Alfonsín accedió y la economía se quedó sin conducción", agregó.

En cambio para el ex ministro, la economía va rumbo a una continuación del escenario de estanflación previo a la pandemia y tal vez con unos puntos adicionales de inflación porque la falta de plan económico y la ausencia de señales que promuevan un circuito sano de inversión y crecimiento.

En su opinión, Argentina debería combinar una política monetaria muy restrictiva à la Paul Volcker y una política fiscal expansiva en pos de la productividad, es decir, bajando los impuestos para que el sector privado prenda el motor de la economía nuevamente. En este sentido, consideró que el déficit fiscal debería financiarse a tasas razonables seduciendo a los recursos que los argentinos tienen fuera del país, debajo del colchón o en cajas fuertes. Y destacó el lugar del agro para la generación de divisas como un sector a fomentar, no a restringir.

Para Cavallo, "Obviamente el gobierno debía poner estas restricciones para enfrentar la pandemia", pero a la hora de levantar las restricciones para retomar la actividad "todo lo que el gobierno está haciendo va en la dirección opuesta. En vez de buscar crear confianza para reactivar las empresas, todo está siendo trabado y desalentado", dijo. Y puso como ejemplos la incursión de Alberto Fernández en Vicentín pasando por encima de la Ley de quiebras y la vuelta atrás con las Sociedades Anónimas Simplificadas (SAS) y la Ley de Teletrabajo.

En este sentido, detalló que la crítica de Cristina Kirchner -inspirada en Alfredo Zaiat- a la señal de Alberto Fernández de acercamiento con los empresarios el 9 de julio fue contraproducente, al igual que sus manifestaciones contra las empresas argentinas que buscan globalizarse y crecer. "No digo que Alberto Fernández tenga esa idea, pero hasta ahora no ha dado indicios de que tenga una idea realmente conducente a una Argentina bien integrada al mundo", concluyó.

LPO

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