Pospandemia: los riesgos que prevé el FMI para la Argentina y el mundo

Economía 26 de junio de 2020 Por AO
"Los países deben ser muy cautelosos al considerar reabrir sus economías", dijo Alejandro Werner, director del organismo.
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó su pronóstico negativo para la economía argentina. Espera que “el PIB disminuya en aproximadamente un 10% en 2020, con riesgos elevados”, según señaló Alejandro Werner director del Hemisferio Occidental del organismo multilateral.
 
En declaraciones efectuadas hoy en Washington, el funcionario precisó que el FMI revisó a la baja el pronóstico para el país, con relación a su estimación de abril, porque la cuarentena resulta más larga en el área metropolitana de Buenos Aires, la demanda externa se presenta mucho más débil y empeoraron los precios de los productos básicos. Estos factores negativos, según Werner, no llegarían a ser compensados por el paquete de apoyo fiscal que sigue condicionado por las limitadas opciones de financiamiento.

En su diagnóstico también señaló que “el proceso de reestructuración de la deuda sigue pesando en la confianza”, más allá de los reiterados pedidos del FMI para que los acreedores lleguen a un acuerdo con el país.

Werner se refirió a las perspectivas de la región de América Latina y el Caribe pronosticando una marcada caída del producto regional – 9,4% para el año en curso – en un contexto signado por la “intensificación de la pandemia”. No obstante, prevé una recuperación de 3,7% para 2021.

La retracción golpea con particular intensidad a los principales países de la zona. El principal socio comercial de la Argentina, es decir Brasil, tendría un retroceso de 9,1% en 2020, en tanto que en México la recesión sería todavía más profunda: 10,5%.

En concordancia con las políticas implementadas por el presidente Alberto Fernández, Werner sostuvo que “los países deben ser muy cautelosos al considerar reabrir sus economías y permitir que la ciencia y los datos guíen el proceso”. En tal sentido, precisó que “muchos países de la región tienen altos niveles de informalidad y poca preparación para manejar nuevos brotes, como una alta ocupación de camas de unidades de cuidados intensivos y baja capacidad de prueba y rastreo” del virus.

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Los datos económicos más débiles y los brotes de Covid-19 más prolongados explican las importantes revisiones a la baja en comparación con las previsiones realizadas por el Fondo en abril pasado.

“El crecimiento del primer trimestre fue peor de lo esperado para la mayoría de los países, mientras que los indicadores de alta frecuencia, como producción industrial, consumo de electricidad, ventas minoristas y empleo sugieren que la disminución en el segundo trimestre será más profunda de lo previsto en abril”, pronosticó Werner.

Agregó que “la rápida propagación de la pandemia indica que se necesitarán medidas de distanciamiento social permanecer en el lugar por más tiempo, deprimiendo la actividad económica en la segunda mitad de 2020 y dejando más cicatrices en el futuro”.

Riesgos elevados
Werner advirtió que “los riesgos permanecen elevados” porque “la pandemia podría empeorar y durar más, deprimiendo la actividad económica, generando tensiones en los balances de las empresas, aumentando la pobreza y la desigualdad, y reavivando las tensiones sociales en toda la región”.

Con todo, también abrió una expectativa favorable al señalar que también son posibles sorpresas positivas. Consideró, al respecto, que algunos indicadores recientes de alta frecuencia para economías avanzadas han sido mejores que lo esperado, el crecimiento global podría ser más fuerte de lo esperado, apoyando las exportaciones, los precios de productos básicos y el turismo.

En el terreno de las políticas, consideró que la prioridad inmediata en el terreno fiscal es “continuar protegiendo vidas y los medios de subsistencia”. La política monetaria “debería seguir siendo acomodaticia” dada la moderada perspectiva de inflación, la existencia de una elevada brecha entre el producto real y el potencial y el elevado desempleo.

Consideró necesario medidas para mantener las relaciones laborales:” el apoyo a la nómina y la financiación del capital de trabajo será importante para evitar el cierre de negocios viables, reducir el desempleo a largo plazo, apoyar la recuperación, minimizar cicatrices y aumentar el crecimiento potencial”.

AO

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