Advierten oleada de juicios por la acumulación de deudas durante la cuarentena

Economía 22 de mayo de 2020 Por AO
Mayoristas, proveedores y locadores prorrogan cobros por la pandemia, pero temen litigios y quiebras por incumplimientos generalizados.
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El crédito al sector privado llegó a máximos históricos por la pandemia con las líneas de crédito al 24% y al 0%, pero así y todo la cadena de pagos también se encuentra en su máximo de tensión, por lo que entre las pymes advierten por el creciente volumen de cheques rechazados.


"Los mayoristas ya adelantaron la mercadería y les pagaron con cheques de pago diferido que ahora no encuentran fondos. En este sentido están en el peor de los mundos porque no tienen ni la plata ni la mercadería. Los clientes explican lo lógico, que los locales estuvieron cerrados, que no hubo ingresos y que a medida que recuperen las ventas van a ir pagando. Por el momento, en el sector privado primó la tolerancia y la comprensión, pero una vez que se levante la cuarentena, el stock de deudas dentro del sector privado va a ser muy grande. Y en algún momento la tolerancia se va a acabar y se va a generar una oleada de juicios", dijo a LPO Vicente Lourenzo, directivo de la Cámara de Comerciantes Mayoristas.

"El problema de que esto termine en la Justicia es que no es necesario. Lo vimos, en cierta forma, en el 2001 con los reclamos por impagos por el corralito y el corralón, donde los jueces terminaban opinando sobre decisiones que en el fondo eran del Poder Ejecutivo. Me parece mejor que pensemos en alternativas vayamos armando un protocolo comercial que determine cómo salir y que tenga clara intervención del Estado", agregó Lourenzo.

El problema de los mayoristas no es distintos de los locadores de maquinaria que quedó sin uso o de los locales comerciales que hoy están cerrados y cuyos pagos se siguen "De acumulando, en muchos casos por la expectativa de la reapertura y en otros porque los costos de afrontar la rescisión del contrato están fuera del alcance de los arrendatarios.

Desde la Cámara Inmobiliaria Argentina reconocieron este jueves que, aunque marginal por el momento, "se ha está comenzando a ver la rescisión de contratos" de alquileres de locales por la imposibilidad de sostener la actividad. Y alquileres habitacionales también: el 12% de las consultas en el portal Zonaprop a fines del mes pasado eran por la imposibilidad de seguir pagando los alquileres actuales, incluso con los aumentos congelados.

Por más que por ley se hayan suspendido desalojos y aumentos en los alquileres y que por el momento se hayan llegado a arreglos entre las partes del estilo de "por ahora, te pago el 20% y las expensas", las deudas se siguen acumulando. Y como en cada período de acumulación de deudas, luego vino el período de litigios y ejecuciones. Y también de quiebras. Al fin y al cabo, los contratos generan obligaciones y acreencias que son exigibles judicialmente.

Para el comercio y la industria de bienes, puede ser que la tensión encuentre vías más tradicionales de descompresión. Desde la devolución de la mercadería, hasta una recuperación de parte de las ventas con la reapertura. Quien no pudo comprarse una licuadora, un jean o una biblioteca durante la cuarentena, es factible que se lo compre cuando termine y con eso le devuelva ingresos al comercio. Pero quien en estos dos meses se salteó su visita mensual a la peluquería a cubrirse las canas o sus cuatro salidas recreativas del mes, no va a ir dos veces en un día a la peluquería a teñirse ni va a comer todos los días de la semana en un restaurante para compensar los servicios que no consumió durante el encierro. Por eso, los prestadores de servicios están incluso más complicados para la recuperación de los ingresos perdidos durante la cuarentena.

El reclamo de los directivos pyme se dirige no solo al Estado, sino al sector financiero. Cgera y CGE vienen reclamando que los bancos den crédito a modo de descubierto a las pymes por los cheques rechazados para que puedan contar con capital de trabajo el día que vuelvan a abrir.

Por ejemplo, en su carta de apoyo a la reestructuración de la deuda de esta mañana, Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (Cgera) pidió que también se trabaje en un sendero de sostenibilidad de la deuda del sector productivo para que el país pueda crecer. En comparación con el criterio de sostenibilidad de la deuda externa pública, el dirigente aseguró que "lo mismo debería suceder en el frente interno con el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas endeudadas o con la mitad de sus cheques rechazados por la coyuntura actual provocada por la Covid-19".

Los mayoristas en este sentido recuerdan que de los $91.000 millones que el Fondo de Garantía Argentino (Fogar) acordó con los bancos, solamente se ejecutaron 15.000 millones. "Los bancos retacearon a las pymes la asistencia financiera en todo este período. Creo que es hora de que el sistema financiero salga a respaldar al comercio y a las industrias, si no, no va a haber agregado de valor por fuera del sector agrícola (que vende su producción fuera del país) o por fuera de la canasta básica porque no va a quedar demanda. 

"Estamos ante una crisis sin precedentes y necesitamos pensar respuestas creativas para el stock de deuda generado que favorezcan que la economía vuelva a crecer. Por ejemplo la factura de crédito electrónica para las pymes que les vendan al Estado o a las grandes empresas para que las empresas puedan hacerse de liquidez en un mercado que les permita descontarlas a tasas razonables. Los canales electrónicos pueden ser parte de la solución para inyectarle la liquidez necesaria a este cuerpo productivo que se está quedando sin sangre y necesita una transfusión", concluyó Lourenzo.

AO

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