Radiografía del debate presidencial: ¿hacer leña del árbol caído o apuntar al favorito?

Política 12 de octubre de 2019 Por
Este domingo a las 21, el primero de los dos que se harán antes del 27 de octubre. Un recorrido por la historia.
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Han pasado 30 años de aquel episodio que en nuestra historia política se conoce como el de “la silla vacía”, donde se vio frustrado el debate presidencial entre el candidato radical Eduardo Angeloz y el candidato peronista Carlos Menem que no se presentó al programa de televisión Tiempo Nuevo, conducido por Bernardo Neustadt. En esa oportunidad, el periodista decidió igualmente continuar con la emisión, pero con la pantalla dividida: por un lado, se mostraba la imagen del candidato radical y, por el otro, la silla en la debió haberse sentado Menem, que encabezaba todas las encuestas y por amplio margen.

Como antecedente, pero exitoso y a nivel subnacional, tenemos en 1987, el debate electoral televisivo protagonizado por el entonces candidato a la gobernación por la provincia de Buenos Aires por el radicalismo, Juan Manuel Casella y el carismático candidato justicialista, Antonio Cafiero, que resultó claro vencedor, ante una imagen acartonada, poco desenvuelta y muy guionada de su oponente. Otros debates recordados fueron los del 2000 por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cuando en primera vuelta compitieron por la Alianza UCR-Frepaso, Aníbal Ibarra y por Acción por la República, Domingo Cavallo, junto con otros candidatos como la actriz y peronista, Irma Roy; el menemista Raúl Granillo Ocampo y el socialista Antonio Cartañá. Para el acalorado debate del balotaje, nuevamente Ibarra, que había sacado 49,3% en primera vuelta, y Cavallo, quien obtuvo el 33%, aunque finalmente terminó bajándose de la contienda.

Sin embargo, mientras que para otras categorías se llegó algunas veces con éxito a que los principales candidatos contrapongan televisivamente sus ideas y propuestas, por el contrario, hasta el 2015 la constante fue que los debates presidenciales se frustren. Es que, en la práctica y al menos en Argentina, cuando un candidato va ganando en las encuestas es habitual que se niegue a debatir para no arriesgar esa diferencia frente a posibles errores o por quedar mal parado, contra un contendiente que no tiene nada que perder. Esto confirma el teorema del diputado radical Raúl Baglini, de 1986, que expresa que cuanto más cerca del poder está, más conservador se vuelve un grupo político.

En efecto, no debatieron ni De la Rúa con Duhalde en 1999; ni en 2003 ninguno de los candidatos que se presentaron, entre los que se encontraban: Carlos Menem; Néstor Kirchner; Ricardo López Murphy; Adolfo Rodríguez Saá; Elisa Carrió; Leopoldo Moreau; Patricia Walsh; Alfredo Bravo; Carlos Altamira; entre otros. Si bien Menem había resultado ganador, lo hizo por un escaso 24,45% de los votos y fue secundado por el entonces ignoto gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, con el 22,25%.

Al iniciarse la campaña por la segunda vuelta entre ambos y pese que las encuestas vaticinaban el triunfo de Kirchner por el 60%, Carlos Menem pide un debate al que Kirchner se niega, aludiendo que Menem debía debatir con la Justicia, en referencia a las varias causas penales que este tenía abiertas. Paradójicamente, luego de 14 años de haber dejado aquella “silla vacía”, el que quedó “plantado” y con ganas de debatir fue Menem, quien termina renunciando al balotaje por miedo a perder por demasiado margen. Tampoco los hubo, obviamente, en las dos presidencias de Cristina Fernández de Kirchner.

Llegamos al 2015: organizado por la agrupación Argentina Debate, el 4 de octubre en la Facultad de Derecho de la UBA, debatieron los aspirantes a la presidencia de la nación, Mauricio Macri, de la coalición Cambiemos; Margarita Stolbizer de Progresistas; Sergio Massa de Unidos por una Nueva Alternativa; Adolfo Rodríguez Saá de Compromiso Federal y Nicolás del Caño del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. El gran ausente fue el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, primero en las encuestas. Y nuevamente la protagonista fue la silla vacía. A diferencia de los debates anteriores, por primera vez estaban claras las reglas del juego. Sin embargo, el 15 de noviembre, en el mismo escenario, sí se enfrentarían los dos protagonistas de la segunda vuelta: Scioli, que había obtenido el 37% de los votos y Macri, el 34%. Con casi 60 puntos de rating, se constituyó en el primer gran debate presidencial de nuestra historia y es usado hasta el día de hoy para contrastar las promesas hechas por el presidente actual y lo realizado en su gestión.

Con Macri como presidente y para terminar con los “faltazos”, o al menos sancionarlos, en noviembre de 2016 la Cámara de Diputados, con 152 votos a favor, 38 en contra y 1 abstención, convirtió en Ley el proyecto que establece la obligatoriedad de debates preelectorales públicos entre todos los candidatos a Presidente de la Nación que hayan superado la instancia de las PASO. El objetivo es dar a conocer y debatir ante la ciudadanía las plataformas electorales de los partidos, frentes o agrupaciones políticas que representan. Este proyecto ya contaba con la media sanción del Senado, con 46 votos a favor y 10 en contra del kirchnerismo.

La Ley 27.337 especifica también que aquellos candidatos “que no cumplan con dicha obligación serán sancionados con el no otorgamiento de espacios de publicidad audiovisual, espacios que se repartirán de manera equitativa entre el resto de los candidatos participantes. Asimismo, el espacio físico que Ie hubiera sido asignado al candidato faltante permanecerá vacío junto al resto de los participantes, a fin de denotar su ausencia”. Además, la regulación, fijación de los temas a tratar y la elección de los moderadores recae en la Cámara Nacional Electoral. Finalmente, la ley establece dos instancias de debate, uno de los cuales se llevará a cabo en la capital de una provincia a determinar por la Cámara y se harán entre los 20 y los 7 días anteriores a la elección, contemplando un tercer debate en caso de balotaje, anterior a los 10 días de la fecha de la elección.

Este domingo, a partir de las 21, se realizará el primer debate presidencial regulado por esta ley, garantizando cierta ecuanimidad de funcionamiento, en la sede de la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe. Allí, confrontarán los seis candidatos que lograron sortear las PASO del 11 de agosto, munidos sólo por hojas en blanco y una lapicera: Mauricio Macri (Juntos por el Cambio), Alberto Fernández (Frente de Todos), Roberto Lavagna (Consenso Federal), Nicolás del Caño (Frente de Izquierda), Juan José Gómez Centurión (NOS) y José Luis Espert (Unite).

De acuerdo con el orden sorteado hablará en primer lugar, Macri, al que le seguirán Fernández, Del Caño, Gómez Centurión, Espert y Lavagna. Los temas que se abordarán serán "Relaciones Internacionales", "Economía y Finanzas", "Derechos Humanos, Diversidad y Género" y "Educación y Salud", en ese orden. La dinámica por eje temático será que cada uno de los candidatos tendrá dos minutos de exposición, sin posibilidad de interrupciones. Una vez completada la ronda, cada aspirante contará con 30 segundos extras para ampliar su argumentación o para contestar preguntas o interpelar a sus contrincantes. Luego de finalizado el contrapunto temático, tendrán un minuto para dar una conclusión general, previa al saludo final y la foto grupal.

En el primer tema, "Relaciones Internacionales", Macri seguramente podrá comenzar con el pie derecho. Sin embargo, el segundo, "Economía", es su talón de Aquiles. El gran interrogante girará en torno de cuál será la estrategia adoptada por cada candidato. ¿Le pegarán al que encabeza los sondeos o harán leña del árbol caído? El foco de atención estará en lo que puedan decir Mauricio Macri y Alberto Fernández, sin embargo, las posturas que exhiban el resto de los participantes pueden configurar el desarrollo mismo del debate.

TN

AO

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